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domingo, 20 de mayo de 2012

César Uzcátegui Mantilla: Tánatos, Eros e intelectualidad en su "Plazo fijo para vivir"


“este río
despierta y duerme
al cruzar nuestra infancia
amenaza y seduce
asedia el horizonte
donde un día vamos a morir”
C.U.M.: Angostura

Plazo fijo para vivir es el título del más reciente poemario del poeta hatillense César Uzcátegui Mantilla, editado por la Editorial El Perro y La Rana en noviembre de 2006. En el libro se siente la condición humana, la de ser mortal, aunado a la conciencia del perecer. Se aviva en estas páginas una sensibilidad especial hacia la muerte como una responsabilidad, la propia-muerte, a la manera del Meursault de Camus, personaje que, sabiéndose condenado a muerte, adquiere una conciencia que le lleva a la renunciación existencialista, más allá del carpe diem de Horacio, el misticismo de la espiritualidad, no divina, sino humana: pienso en Kheyyam y su comunión plena con el mundo, su armonización con el cosmos. 

Verbigracia:

“eres necesaria aunque muera
con tu boca en la despedida”

y más adelante:

“hasta el momento
has entendido por qué los días
no regresan”.

Más aún, la muerte que ronda por el verbo de Uzcátegui Mantilla es también una muerte ritual, la que implica un renacer. El árbol muerto, la hoja seca, la telaraña ya deshabitada, ¿qué son sino momentos (cimas o simas) de un proceso cíclico, urobórico, de vacío fértil? Así:

“hago el olvido
para ser otro mañana en tus piernas”

El plazo fijo indica que moriremos de una manera para nacer de otra. Esa vuelta a la vida, luego del tánatos necesario, cuando es continuación de la muerte simbólica en el hombre, sólo se da mediante unión con la mujer y lo femenino, y esto precisamente constituye otra faz del libro Plazo fijo para vivir. El misterio femenino, esa arca de Noé contenedora de las bestias más disímiles, desde las más temibles hasta las más tiernas, se manifiesta en poemas como el reflexivo La mujer pluralista, el anecdótico y en prosa Taller público, el hermoso y sáfico Monte de Venus, el amazónico y matriarcal Mujer civilizatoria, el erótico Un largo territorio, el abstracto Consejo de la abuela, el petrarquiano y nostálgico Bolero, el entregado y amatorio Cuestiones de fe, el crítico e iconoclasta País de silicón, el simpático Emancipación, el alarmante Intifada, el triste y absorto Muro de los lamentos y el defensor y comprometido Detrás de los velos.

Eros y Tánatos, el amor y la muerte, pues, pulsiones básicas de la humanidad, dan sentido y marco a este libro digno de lecturas y relecturas, de un poeta caraqueño-mirandino que es, por cierto, antropólogo y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, habiendo sido tallerista del CELARG (1990-’91) y con una amplia obra publicada en poesía y ensayo. César Uzcátegui nació en Caracas en 1965, pero reside desde hace muchos años en El Hatillo. En 2007 participó en el Festival Mundial de Poesía representando al estado Miranda.



Isaac Morales Fernández


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Un poema del libro Elegía a Puente Llaguno
de Juan Echeverría


Convocatoria


Nos convocó la vida
esa tarde cualquiera,
un tremolar de onirias,
un decisivo empeño,
tricolor y quimeras.

Y yo te amaba tanto
pero tú no entendiste.

Nos convocó un motivo,
distinto cada uno,
presagio de congojas,
lugar y desencuentro,
corazón de Llaguno.

Y yo te amaba tanto
pero tú no escuchaste.

Nos convocó un milagro,
lo largo de esa espera,
las mismas convicciones,
la presunción, el cisma,
distintas primaveras.

Y yo te amaba tanto
pero tú me atacaste.

Nos convocó el hermano
de distintos arraigos
disímiles afectos,
de variadas borrascas,
insalvables adagios.

Y yo te amaba tanto
pero tú te ensañaste.

Nos convocó la lucha,
el futuro azaroso,
líderes claudicantes,
animales caucásicos,
motivos poderosos.

Y yo te amaba tanto
pero me avasallaste.

Nos convocó la patria,
el sagrado sentido,
ese clarín vibrante,
ese grito perenne,
ese amor aguerrido.

Y yo te amaba tanto
pero tú no me amaste.

(publicado por El Perro y La Rana, 2007)